20 de octubre de 2018 – Madrid.

Guillermo Barroso Mateo

Estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense y Miembro de la Fundación Española de la Tartamudez

 

Niko Verona: “Creo que la tartamudez sigue siendo un tema tabú en la sociedad”

 

Niko Verona inició su carrera como actor formándose en escuelas de interpretación como la Academia del Actor del Teatro Réplika en Madrid. A lo largo de su trayectoria profesional ha intervenido en series de televisión como El Comisario en Telecinco o Los hombres de Paco en Antena 3, en películas como El hombre de las mil caras del director Alberto Rodríguez o Yucatán del director Daniel Monzón y en obras de teatro como La dama boba o Los borrachos. Ha recibido premios como mejor actor por su participación en cortometrajes como Dos vidas y Downunder. Y actualmente, forma parte del elenco de actores de la obra Alguien voló sobre el nido del cuco en el teatro Fernán Gómez de Madrid.

 

Retrato del actor Niko Verona.

Niko, tú que has trabajado en diversos ámbitos de la interpretación (Teatro, cine y televisión), ¿Cuál de ellos te ha aportado más en tu profesión?

Yo creo que cada medio te da una satisfacción distinta. La televisión te da una cosa que es la inmediatez, es un medio más rápido, entonces claro es más difícil crear un personaje y preparártelo porque no te da tiempo. También es verdad que es un medio exigente y cuando haces una buena actuación en las series, se valora mucho.

Por otro lado, el cine te da otra cosa que es trabajar con grandes directores como me ha pasado a mí hace poco con Daniel Monzón en la película Yucatán, con grandes repartos y con actores muy conocidos y al igual que la televisión, es un medio inmediato, aunque te da más cancha para prepararte al personaje porque te dan dos o tres semanas de antelación como mínimo. Además, el trabajo en el cine se cuida un poco más porque los directores se quedan más tranquilos de que la cosa funcione y para ello se realizan bastantes tomas diferentes en la misma escena.

Pero la verdad es que, por lo general, a los actores nos convence más el teatro, nos encanta porque también es donde empezamos cuando decidimos apuntarnos a una escuela de interpretación. Cuando trabajas en teatro tienes mucho más tiempo para prepararte al personaje que vas a interpretar, puedes estudiarte el texto minuciosamente…nosotros en esta obra, por ejemplo, tenemos el guion desde el mes de marzo. Entonces claro, el teatro te da las tablas, la experiencia y sobre todo la satisfacción de salir todos los días al escenario y ver el patio de butacas lleno, con quinientas personas que pagan por verte y que encima se ponen en pie y aplauden cuando termina la obra. Desde luego, el teatro me ha dado muchas satisfacciones y es el lugar en el que más aprendo.

 

Cuando te llamaron para que interpretaras a Billy Bibit en la obra de teatro Alguien voló sobre el nido del cuco, ¿Cómo afrontaste la interpretación de este personaje? ¿Te gustó desde un primer momento?

Sí, en realidad yo tuve la enorme suerte de casi poder elegirlo. Yo vi la obra Alguien voló sobre el nido del cuco hace quince años en el Teatro Réplika contada por el mismo director, Jaroslaw Bielski y quince años después, yo estaba en el desarrollo de una película con la productora La Dalia Films y pensé en ofrecerla la producción de esta obra ya que en su momento tuvo mucho éxito y necesitaba a alguien que la produjera porque era muy cara y estaba formada por quince actores. Al poco tiempo del ofrecimiento, me llamó el productor, José Luis Rancaño, para comunicarme que aceptaba mi propuesta. Eso fue el día 19 de diciembre del año pasado y diez meses después estamos aquí, fue una cosa rápida. Entonces, contactamos con el director, con los actores Pablo Chiapella y Rodrigo Poisón que formaban parte del reparto de aquellos años y le pregunté al director que si podía interpretar al personaje de Billy Bibbit y me dijo que no había problema.

 

¿Por qué elegiste interpretar a este personaje?

Porque me gustaba mucho, creo que es un personaje muy tierno, muy bonito. Desde luego, a la gente le gusta, es un personaje muy agradecido. Además, estoy muy orgulloso de la interpretación que he hecho porque, entre otras cosas, hace unos días Javier Villán, uno de los críticos de teatro más importantes que hay en España hizo una crítica positiva de mi personaje. Y esto, unido a que el público reconoce tu trabajo, pues te emociona. Al final, un actor no existe si no hay público, eso es así, actuamos para la gente y para muchos el teatro es terapéutico. Nosotros no hacemos esta obra con la pretensión de más allá de entretener pero también es verdad que no sólo salimos al escenario para que la gente se ría, se divierta o se emocione, sino también para que les ayude de alguna forma a olvidar sus problemas y se sientan mejor en ese periodo de tiempo que dura la función. Yo creo que el teatro es un poco un servicio social en ese aspecto.

 

¿Ha sido un reto para ti interpretar a una persona con tartamudez? ¿Lo habías hecho antes?

No, nunca había interpretado a una persona con tartamudez y claro ha sido un gran reto tanto a nivel actoral como a nivel físico, además cuando tuve que prepararme la tartamudez, en los ensayos pensé en que esto había que prepararlo bien para no hacer una burla, una caricatura o una cosa que no fuera real. Espero haberlo conseguido, desde luego sin vuestra ayuda, sin la ayuda de la Fundación Española de la Tartamudez no lo habría conseguido.

Además, también ha sido un reto porque interpretar a un personaje con algún trastorno no es fácil. En mi caso, ha sido difícil interpretar a Billy y sobre todo ha requerido un trabajo de investigación pero gracias al director ha sido más fácil. Lo primero que dicen los directores cuando vamos a interpretar cualquier personaje es que el mismo personaje no existe, lo que existe es un actor que se pone en las circunstancias de otro. En mi caso, yo he utilizado las circunstancias de otros para meterme en la piel del personaje, he utilizado las circunstancias de todos vosotros, de las anécdotas que me habéis contado, de lo que pone en el texto, de la documentación que tienes sobre el trastorno que tienes que interpretar, etc.

El miedo que hemos tenido todos los pacientes que estamos aquí internados es pasarnos, es decir, hacer un enfermo mental que no sea creíble. La construcción del personaje que tienes que tener aquí tiene que ser creíble, real (cosas que pasan de verdad), cosas que no cansen al público y por último, no tienes que quitar foco a los demás compañeros. Los actores no hemos trabajado a nuestros personajes desde el trastorno, sino desde el cuerpo. En algunas de las investigaciones que hemos realizado para trabajar nuestros personajes, hemos descubierto que los enfermos mentales cuando andan de forma lenta, cuando tienen tics, cuando están nerviosos o cuando están tensos, no es porque tengan algún trastorno mental, sino por la medicación que toman. Entonces, a todo lo que tienen, hay que añadirles la medicación que toman y cómo esa medicación afecta a cada uno.

¿Qué hizo que te pusieras en contacto con la Fundación Española de la Tartamudez? ¿Sabías que existía esta fundación?

No, no sabía que existía, lo primero que hice fue buscar en Google, me salieron varias cosas y de repente vi la Fundación Española de la Tartamudez y pensé en dirigirme a ella, al máximo exponente que yo creo que es lo mejor, donde se concentra todo. Y lo que me hizo contactar con vosotros, con la fundación fue el miedo a hacer mal mi personaje, a hacer una burla o una caricatura y a que la gente con tartamudez viniera y pensara que mi personaje no era creíble, que era una falta de respeto hacia ellos y no quería que sucediera eso. Además, quería interpretarlo bien porque creo que también es una forma de dar a conocer el problema y pienso que hace falta visibilizarlo y normalizarlo y gracias a las campañas que estáis haciendo desde la fundación como “Yo no me callo” o “Dame un poco más de tiempo” creo que es una bonita forma de hacerlo. Entonces, bueno creo que la tartamudez sigue siendo un tema tabú en la sociedad y si ha ayudado un poquito a visibilizarlo pues mejor.

El elenco de actores el día del estreno de la función, el pasado 11 de octubre.

 

¿Qué herramientas utilizaste para completar el trabajo que requería la interpretación de tu personaje?

Vosotros, lo primero, por eso agradezco un montón a Yolanda, a Dafne, a ti, a la fundación en general haberme ayudado tan desinteresadamente y haberos prestado a quedar conmigo para que conociese un poco no tanto la forma de hacer la tartamudez, sino también lo que hay detrás, todo el hándicap que implica. Además, he visto muchos documentales, he leído la novela porque la película no es lo mismo y luego, pues estudiar el texto. Es verdad que mi personaje es un mapa, es decir, en el texto viene muy bien reflejado lo que le pasa, por lo que cuenta y por lo que se cuenta él. También he investigado, a través de cuadros clínicos, lo que tiene mi personaje que es un trastorno de personalidad fronteriza y descubrir qué es eso, cómo se comporta, la desconfianza, el miedo… Todo lo que estaba a mi alcance era poco y sobre todo, también el director ha sido una guía muy grande.

Para quienes no hayan podido ir a ver la obra, ¿Cómo describirías a Billy Bibit, el personaje que interpretas?

Pues, Billy es un chaval de treinta y pocos años que ha tenido la gran desgracia de tener una familia complicada, con un padre que le abandonó de pequeño, con una madre castradora que no le ha dejado desarrollarse y enfrentarse a la sociedad y por miedo a estar en la sociedad, a no saber enfrentarse a ella y a no tener las herramientas suficientes, probablemente sufrió bullying y probablemente abusaban de él de pequeño. Por todo ello prefiere estar aquí, dentro de esta institución mental porque aquí se siente seguro.

Hay que recordar que todos los pacientes que están en esta institución mental están por voluntad propia, esto es la gran reflexión de la obra, no están aquí porque les hayan encerrado, están porque tienen miedo a enfrentarse a la libertad, al final es una gran metáfora de todos nosotros, todos tenemos miedo a la libertad. Posiblemente si muchos dijéramos lo que pensamos y lo que sentimos, nos pondrían a parir y no queremos eso y eso es el miedo a la libertad. Por ejemplo, en las redes sociales, todos estamos constantemente actuando para agradar a los demás, para gustar a los demás pero si fuéramos como realmente quisiéramos ser nos criticarían.

 

¿Qué tiene Billy de ti?

Bueno, Billy de mí tiene mucha inocencia y mucha energía, yo creo que también el director ha tenido un gran acierto a la hora de elegir a los actores en el casting porque cada uno de los personajes tiene mucho de nosotros. Yo soy una persona con mucha energía, con mucha vitalidad. Un día un amigo me definió como una persona que cada día que se levanta descubre un mundo nuevo y se emociona. Eso tiene un poco Billy y eso tengo un poco yo.

 

Y, ¿Qué tienes tú de Billy?

Y yo de Billy probablemente tenga la inseguridad, yo creo que soy un niño grande en muchos aspectos y para muchas cosas, como por ejemplo, muchas veces por no enfrentarte a algo o a alguien huyo de los conflictos porque no me gustan, tengo eso de Billy un poco, pero sobre todo la inocencia del niño, yo creo que todos llevamos un niño dentro y el mío es bastante grande.

 

 

 

 

 

Momento en el que el actor Niko Verona interpreta a su personaje, Billy Bibbit.

¿Qué ha aportado este personaje a tu vida profesional y personal? ¿Qué te ha enseñado?

Lo que más, que para mí es un motivo de orgullo, yo creo que haber contactado con vosotros, con la fundación, y haberos conocido, haber descubierto qué es la tartamudez y todo lo que hay detrás. Al final, es un trastorno de la comunicación y hay que conocer todo lo que hay detrás de ello, es decir, no sólo hay que fijarse en cómo tartamudea una persona ni por qué tartamudea sino todo lo que ello implica. Hay un sufrimiento ahí metido del que no somos conscientes que, cuando hay gente que se burla de una persona con un trastorno, me da igual el que sea, pero en concreto hablamos de la tartamudez, si supiera lo que esa persona tiene que pasar cada día y lo que le cuesta decir por ejemplo: “Buenos días” a otra persona por la calle, no lo haríamos, por eso es tan importante visibilizarlo.

Por eso, cada vez que alguien me pregunta cómo me he preparado a este personaje, le dedico bastante tiempo a explicárselo porque es mi forma de agradecer, de alguna forma, el haber podido interpretar este personaje y el haber podido conoceros a vosotros y conocer de cerca este trastorno y, la mejor forma es contarlo, visibilizarlo y casi evangelizar, explicando a la gente que esto es mucho más grave de lo que creemos y no es ninguna tontería y de verdad que hay gente que lo pasa muy mal.

Haber conocido de cerca este problema me ha aportado muchísimo como persona y luego, evidentemente, como actor también porque me ha dado una herramienta más, es decir, nunca más tendré miedo a enfrentarme a un personaje con tartamudez y también, como actor a nivel profesional, me ha aportado muchísimo porque tenía muchas ganas de hacer teatro, llevaba 3 o 4 años sin hacer teatro porque me prometí que no me volvería a subir a un escenario hasta que no me pagaran lo que se debe pagar a un actor y hasta que no estuviera en una producción que me gustara. Entonces, me ha aportado muchísimo como actor y como persona y además, venir aquí todos los días con unos compañeros maravillosos con los que me llevo genial, con un gran director, con una productora como La Dalia Films que nos ha ayudado a hacerlo posible pues es como si te tocara la lotería.

 

Tras haber interpretado a Billy, ¿Cómo te has sentido?

Pues, a lo mejor, no me he sentido ni la más mínima parte de lo que puede sentir una persona con tartamudez porque, obviamente, estoy en un escenario y esto es irreal, pero me he sentido más lleno por conocer lo que siente o lo que puede sentir una persona con este trastorno y, de alguna manera, te sientes un poco realizado, como cuando conoces el sufrimiento de otra persona en tus carnes y lo respetas más. Yo creo que, de alguna manera, te sientes un poquito mejor persona tras haberte acercado al problema y desde luego, si en algún momento puedo ayudar, lo haré, de ahí que cada vez que alguien me pregunta por este tema le suelto un speech de varios minutos de por qué hay que respetar y visibilizar este problema.

 

¿Qué crees que puede aportar tu personaje a la sociedad?

Pues, yo creo que visibilizar un poquito el problema de la tartamudez, que la gente tome consciencia de lo que es, que de alguna manera se hayan dado cuenta de todo lo que sufre este personaje por dentro, porque yo creo que al final en lo que menos se fijan es en la tartamudez pero, obviamente, saben que parte de la forma de ser del personaje es por la tartamudez también, su inseguridad, su timidez, etc.

Si el público se va a su casa pensando en el sufrimiento de mi personaje, por todos los problemas que tiene, y en el de todos los demás pacientes de esta obra y la próxima vez que salgan a la calle y se topen con alguna persona que padezca algún trastorno de los que interpretamos actúen en consecuencia, mis compañeros y yo nos damos por satisfechos.

En el caso de mi personaje, yo intento acelerar mucho la tartamudez por el tempo de la obra pero si por mí fuera lo haría mucho más lento y mucho más visible, pero obviamente por una cuestión escénica no se puede. Si la interpretación de mi personaje ha ayudado a que la gente visibilice la tartamudez, respeten el problema, sepan el esfuerzo que hacen al hablar las personas que lo padecen y las den su tiempo y su espacio, sólo por eso me sentiría muy satisfecho.

 

¿Podríamos decir que 2018 ha sido un año exitoso para ti a nivel profesional?

Sí, yo creo que 2018 ha sido un gran año. El año pasado también fue un gran año después de unos años muy complicados de no trabajar, de no haber proyectos, de no haber casi producciones… y yo hice un clic en mi cabeza y pensé que había que producirse cosas uno mismo, que había que estar más preparado como actor y acercarse desde otro punto a la profesión, desde un punto de vista mucho más artesanal. Aunque suene un poco cursi y lo es, los actores somos un poco artesanos porque cada personaje lo componemos e intentamos todos los días que cada frase que dice suene exactamente igual que queremos nosotros que suene y cuando de repente no es así te enfadas.

Como te dije antes, llevaba muchos años deseando hacer teatro de esta forma, con una obra como la de Alguien voló sobre el nido del cuco, con unos compañeros así, con esta producción y con un director como Jaroslaw Bielski. La verdad es que tenía muchas ganas y para mí ha sido una maravilla, un regalo. Por otro lado, la película Yucatán del director Daniel Monzón también ha sido un regalo para mí y la verdad es que noto que, tanto 2017 como 2018, han sido años de crecimiento personal y sobre todo de crecimiento profesional brutales. No quiero decir que ha sido como una especie de explosión pero sí que noto que algo está creciendo y avanzando y están empezando a pasar cosas, que todo lo que hemos sembrado está empezando a crecer y a florecer y estamos recogiendo los frutos.

Lo que no sabe la gente es todo el trabajo que hay para llegar aquí porque esto no es un golpe de suerte aunque muchos actores lo tengan, pero yo no soy de esos actores. Hay actores, de esta misma compañía, que están en este teatro que además de trabajar aquí tienen que tener un segundo trabajo porque desgraciadamente aquí, en España, muy pocos pueden vivir solamente de esto, por eso siempre digo que mientras que estemos subidos en un escenario y el público pague una entrada para verte, tenemos que sentirnos unos privilegiados, además de que esto no deja de ser un escaparate para que posibles directores se fijen en ti y te contraten para sus proyectos.

 

Momento de la entrevista a Niko Verona en el Teatro Fernán Gómez.

Después de que termine su trabajo en la obra de teatro Alguien voló sobre el nido del cuco, Niko Verona tiene varios proyectos en camino como el corto-documental “27 minutos”, producido por La Dalia Films y dirigido por Fernando González, para finales de noviembre de este año y la película “Downunder”, basada en el cortometraje que hizo hace dos años con el director Fernando González y en el que intervienen actores como Manuel Teódulo, Carmen Ibeas o Fernando Tielve, para 2019.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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